sábado, 8 de enero de 2011

Pero si la plata llega sola...

No me gusta Jaime Bayly. El mismo francotirador que no tuvo reparos en vender la idea de que quería ser presidente (y hacerse con un nada despreciable 5% de intención de voto en Lima) con la única finalidad de garantizar el rating que la emisión diaria de su programa exigía, no puede ser una persona de fiar. Sí pues, es un tío terrible.
Pero más terrible es el que, creyéndolo de confianza, se permite sentarse a su mesa con el candor de quien cree estar a salvo de todo peligro.

Alan, Alan, un sniper siempre sabe esperar.

Y PUM!

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