sábado, 8 de enero de 2011
Aún te extraño, Roble.
Te extraño papito.
Toda mi vida la viví con el pánico de tu ausencia y cuando llegó el día en el que la puta muerte nos alejó, en cuerpo digo, no me lo creí. No lo creo aún ni lo quiero creer porque me cuesta admitir que la vida sea tan injusta, que un hombre tan bueno se haya ido de manera tan súbita.
El sábado desperté tarde, como siempre, miré mi celular y entonces me di cuenta que nunca más me llamarías para regañarme, dormilón, dónde estas, ven que te extraño....Yo también te extraño papito. Me hacen falta tus manos de roble viejo, tu palabra sabia que siempre tenia algo interesante que decir o algun hecho digno de recordar, tu voz dulce que setenta y cinco años no habían podido despojar de su autoridad, tu besito en la frente, tu "yo tambien te quiero, tigre".
Quiero pensar que estás de viaje, como en tus mejores tiempos, pero me rindo ante la verdad. Me haces mucha falta y lo sabes. Y sabes que no tengo tanta ropa negra como quisiera para guardarte un luto cerrado e intenso. Pero tú no quieres que desperdicie mi vida en el caldo de larvas de los recuerdos ni que me gaste el seso pensando en todo lo que pude hacer y no hice. Todo lo que pude darte te lo di, todo lo que quise decirte te lo dije y todos los abrazos y besos que te di...ésos si me quedaron chiquitos porque merecias mas.
Te amo Roble.
Dios te tenga en su Gloria
(Escrito en Noviembre del 2006)
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